Obesidad infantil: Qué deben hacer los padres

Tengo un hijo de 9 años de edad y pesa 115 libras. He hecho lo posible por tenerlo a dieta pero él siempre dice que tiene hambre. Por favor necesito alguna idea de lo que debo hacer.

Según los médicos, a los 9 años de edad los chicos pesan en promedio unas 65 libras de peso. Por supuesto que esto se debe relacionar con la estatura del niño, pues niños más grandes (por constitución familiar) pesarán más. De todas maneras, es evidente que el niño está en sobrepeso u obeso.

Obesidad infantil: Qué deben hacer los padres

Una explicación a la obesidad en niños se ubica en algunos casos en problemas hormonales. Pero esto dirige la atención hacia otros aspectos más importantes, entre ellos la vida sedentaria y malos hábitos alimenticios.

Lo primero que se debe hacer es consultar con un pediatra y determinar qué tan serio es el problema y si existe una causa que lo condicione médicamente.

Lo más importante es darle el apoyo y amor incondicional al niño, hacerle saber que no importa cuánto pese, él es una persona buena y amada. Más que la obesidad, la pérdida de la autoestima en estos niños se convierte en el principal problema.

La falta de ejercicio es la causa más común de obesidad en niños; inducirlos a practicar deportes probablemente implique que “toda la familia” lo haga también, pero vale la pena.

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Además debe reducirse el tiempo que el niño dedica a la televisión y a los videojuegos, ya que en estos hábitos se mantiene totalmente inactivo.

También es conveniente revisar el refrigerador y alacenas, eliminando la comida que sea de fácil acceso y contenga muchas calorías (dulces, galletas, helados, harinas). Pueden comprarse en el supermercado los que contengan menos grasas (low-fat) y carbohidratos (calorías). Es bueno leer las etiquetas de los alimentos.

También debe promoverse la idea de que el niño no consuma alimentos entre horarios de comida, regla que debe ser para toda la familia.

Colocar los alimentos en el centro de la mesa hace más difícil controlar la ingestión excesiva de alimentos. Es preferible servir porciones individuales.

Bajo ningún argumento debe colocarse al niño en ninguna dieta si no es aconsejada y supervisada por un nutricionista o un médico.

No hay que olvidar que las causas principales de obesidad, malos hábitos alimenticios y falta de ejercicio probablemente han sido “aprendidos” en el seno de la familia y toda ella, como modelo para el niño, deberá cambiar sus hábitos, aunque los demás miembros no sean obesos.


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Nota: La información proporcionada en este sitio es sólo una guía de orientación y no reemplaza a la atención médica que pueda proporcionarle un especialista de salud.

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