Qué es el Melanoma

El melanoma es una forma de cáncer de piel que se origina como una lunar o una pequeña marca sobre la piel para tomar un tamaño cada vez más grande. La mayor parte de los melanomas son de color negro, aunque en ciertos casos pueden mostrar una superficie de color negro-azulado.

Ante cualquier lunar es importante tener en cuenta algunos aspectos que pueden indicar la presencia de melanoma.

En primer lugar la asimetría, dado que los bordes de las dos mitades de este tipo de lunares son totalmente diferentes. Estos bordes, por lo demás, son irregulares y no están bien definidos en sus límites.

La coloración del melanoma siempre es bastante despareja, incluyendo tonalidades negras y marrones. Otra de las características de los melanomas es que casi siempre se vuelven más grandes.

La localización del melanoma no se circunscribe a una parte del organismo en particular. Esta enfermedad puede aparecer en cualquier parte del cuerpo.

Las zonas de aparición de melanoma más comunes, sin embargo, son la cabeza, el cuello y el tronco del cuerpo. En los casos de melanoma que se presentan en mujeres suele haber una mayor prevalencia de melanoma en brazos y piernas.

Riesgo de padecer melanoma

Algunos de los factores de riesgo que puede tener una persona para padecer este tipo de cáncer de piel son el hecho de tener piel clara, ojos o cabellos claro o exponerse al sol (o a la cama solar) por largos períodos de tiempo.

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La presencia de lunares grandes o de muchos lunares pequeños y los antecedentes familiares de lunares con forma anormal o melanomas también son factores que elevan la predisposición a desarrollar melanoma en algún momento de la vida.

Diagnóstico y tratamiento del melanoma

Después de comprobar el cambio de aspecto de un lunar ya existente o la formación de uno nuevo con características anormales será necesario efectuar una o más pruebas para saber si se trata de un caso de melanoma. La primera evaluación debe ser efectuada por el médico o dermatólogo.

Se realiza un examen de la piel en profundidad, analizando su tamaño, color, forma y texturas. Según considere el médico especialista se podrá recomendar la realización de una biopsia para analizar el tejido extraído en busca de células cancerosas. Puede necesitarse más de una biopsia para tener pruebas contundentes.

La forma de tratamiento más difundida para los casos de melanoma es la cirugía. Se puede practicar una escisión local, una biopsia del ganglio linfático o una linfadenectomía.

Otras alternativas de tratamiento posibles incluyen la quimioterapia, la radioterapia y la terapia biológica.

Aunque aún no se tienen pruebas contundentes sobre la efectividad de los nuevos tratamientos contra el melanoma, se cree que algunos de los métodos que darán muy buenos resultados en los próximos años son la terapia dirigida (sin dañar células normales), la terapia de vacuna y la quimioinmunoterapia (quimioterapia más terapia biológica).

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En medio de un tratamiento contra el melanoma, además, suelen necesitarse diferentes pruebas de seguimiento para comprobar el avance y el desarrollo de la enfermedad en respuesta a los distintos métodos implementados.


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