Los riesgos de la obesidad

“Entre más llenita, más saludable” es una frase que debería quedarse en el olvido.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad ha dejado de ser un problema estético para convertirse en una enfermedad crónica que afecta a más de 250 millones de personas (siete por ciento de la población) en todo el mundo.

Los riesgos de la obesidad

Muchas personas afirman que no les preocupa tener algunas “libritas de más”. Con esta aparente indiferencia buscan cualquier excusa para justificar la forma inadecuada de alimentarse; sin embargo, ese exceso de grasa en el cuerpo puede ser el camino que lo lleve directamente a la enfermedad (obesidad).

La obesidad es la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, en relación con la masa muscular.

Puede clasificarse en leve (del 20 al 40 por ciento de sobrepeso), moderada (del 41 al 100 por ciento) y grave, que es la menos frecuente. La prevalencia de la obesidad en el mundo ha aumentado considerablemente en la última década, y cada vez se ven más gorditos y gorditas.

La preocupación sobrepasa el aspecto estético, ya que los riesgos de enfermarse o de morir por cualquier patología relacionada con el sobrepeso es alarmante.

El exceso de grasa puede llevar a enfermedades coronarias, hipertensión arterial, diabetes y concentraciones elevadas de grasa en la sangre. Asimismo, ciertos tipos de cáncer son más frecuentes entre los obesos: De mama, de útero y de ovarios, en las mujeres, y de colon, de recto y de próstata, en los varones.

Los trastornos menstruales son también más frecuentes en las gorditas y la enfermedad de la vesícula biliar se produce con el triple de frecuencia en ellas.

¿Quién engorda más?

Un estudio de salud elaborado en los Estados Unidos detalló que el 31 por ciento de los varones y el 35 por ciento de las mujeres tienen problemas de obesidad.

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La cifra confirma que el sexo femenino tiene más tendencia a la gordura, es por eso que ellas se interesan más por su peso, buscando medidas fáciles, y otras no tan adecuadas, con tal de ponerse en forma.

En cambio los hombres no ven esto como un gran problema, incluso hay quienes al estar gorditos se sienten más simpáticos o se conforman pensando que estar pasadito de libras es parte normal de la edad adulta. Un factor que debe alertar a los padres de familia es que la obesidad se está haciendo cada vez más común en niños y adolescentes.

Una investigación demostró que el problema radica a escala familiar, los padres no educan con el ejemplo, comen cualquier cosa y no hacen ejercicios, esto se agudiza con la creciente demanda que hoy en día tienen los videojuegos, que sin duda vuelven sedentarios a los niños.

Las soluciones no son mágicas

La obesidad es evidente, por lo tanto decidirse a un nuevo estilo de vida requiere de ciertos esfuerzos y tratamientos para lograr el peso correcto. Lo primero es aceptar el problema, tener toda la disposición para resolverlo, modificar el estilo alimenticio, y en última instancia apoyarse en alternativas farmacológicas.

Hasta hoy no existen medicamentos seguros y eficaces que modifiquen adecuadamente el apetito, con lo que se cuenta es con sustancias que ayudan al aspecto de la saciedad. El prototipo de estos medicamentos es la Sibutramina (raductil), la cual funciona en el sistema nervioso central, es decir, incrementando la actividad serotoninérgica, que actúa sobre la saciedad.

El primer objetivo del medicamento es disminuir el cinco por ciento del peso, lo que según la OMS evita el riesgo de hipertensión arterial y modifica la cantidad de diabetes y de colesterol elevado.

La Sibutramina es de prescripción oral, debe tomarse de tres a seis meses, acompañada con un programa de dieta y ejercicio. El producto que ya está disponible en el país se vende bajo receta médica, y entre los efectos adversos se encuentran dolor de cabeza, resequedad de la boca, insomnio y estreñimiento.

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Causas multifactoriales

La obesidad es el resultado del consumo de una cantidad de calorías mayor de las que el cuerpo necesita, sus causas son múltiples. El punto de partida es el aspecto genético, el estilo de vida y por supuesto los factores ambientales.

Los factores genéticos influyen en un 33 por ciento en el peso del cuerpo. Un estilo de vida con actividad física reducida es probablemente una de las razones principales para el incremento de la obesidad. El aumento en el consumo de comida chatarra y el exceso de grasas en los alimentos hacen que el sobrepeso sea más frecuente.

La silueta perdida

Los excesos en la mesa se pagan caro, especialmente cuando se empieza a observar acumulación de grasa en el estómago. Es en este momento cuando la persona se preocupa por verse bien y busca diferentes soluciones, la que más le cuesta es cambiar la dieta.

Según la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obesidad, el principal motivo de queja en el sexo masculino es la “panza”, que perturba desde el punto de vista estético hasta trastornos físicos sumamente incómodos.

Se dice que la grasa en el estómago es un factor de riesgo coronario tanto o más importante que el colesterol alto.

Sin embargo, todos los hombres que quieran terminar con esta alteración de su abdomen no necesariamente tienen que entregarse día y noche a las abdominales, los expertos recomiendan una dieta baja en grasas saturadas, combinada con ejercicios aeróbicos, por lo menos durante media hora, tres o cuatro veces por semana.


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