Infertilidad: Definición, causas y tratamientos

La incapacidad de concebir de una pareja se denomina infertilidad y aunque la causa última se encuentre en uno de ellos, el problema debe considerarse de ambos.

Pero, así como hemos dejado para el final de este artículo el análisis de las causas y sus tratamientos, así mismo debe ser manejada la situación por la pareja.

Infertilidad: Definición, causas y tratamientos

Primero la pareja debe buscar sus propias razones para querer tener un hijo. Algunas se sienten presionadas por su familia, amigos o la sociedad en general. O puede existir el sentimiento de que no son una verdadera familia si no tienen hijos, sin embargo, descubren con el paso del tiempo viviendo juntos y discutiendo sus sentimientos con el otro que pueden llegar a ser felices sin hijos.

Plantear la posibilidad de adopción es un hecho real y práctico que podría evitar costosos y/o prolongados tratamientos que en muchos casos resultan inútiles y frustrantes. En ocasiones la ayuda de consejeros permite a las parejas tener un diálogo abierto y determinar su verdadero deseo y razón.

Una vez que la pareja ha tomado la decisión de tener un hijo, deberá ser asesorada por un médico especialista (ginecólogo) entrenado en este campo.

¿Cuándo se dice que una pareja es infértil?

Cuando una pareja ha tratado y no ha concebido un hijo se considera infértil.
La mayoría de las asociaciones médicas definen la infertilidad como la imposibilidad de concebir después de 12 meses de mantener relaciones sexuales sin el uso de ninguna medida anticonceptiva.

¿Será el deseo, la ansiedad o el estrés, la causa de la infertilidad?

No. En muy raros casos se ha encontrado que las alteraciones emocionales pueden contribuir a (no causar) la infertilidad. La mayoría de las causas de infertilidad son debidas a problemas reales que podrían ser tratados.

¿Cuáles son las causas de la infertilidad?

Hay muchas causas de infertilidad. Algunas son del hombre y otras de la mujer, pero en muchos casos, las causas pueden estar en ambos.

Infertilidad en el hombre

Un hombre puede ser infértil si:

  • No tiene suficiente esperma.
  • El número de los espermatozoides es escaso.
  • El esperma no es lo suficientemente activo. Los espermatozoides necesitan viajar por sí mismos hasta alcanzar el óvulo, pero muchas veces éstos no tienen la movilidad o la energía para lograrlo.
  • Los canales por los que deben viajar los espermatozoides están bloqueados.
  • Hay problemas de eyaculación.

Los factores que contribuyen o que originan esto son:

  • Enfermedades venéreas como la gonorrea o la clamidia.
  • Infecciones como las paperas sufridas después de la pubertad.
  • Cirugías como las usadas para descender los testículos, reparación de hernias, para tratar la próstata, etc.
  • Vasectomía previa (una forma de esterilización masculina)
  • Varicocele o venas varicosas en el escroto.
  • Uso de ciertos medicamentos como aquellos para la depresión o para la presión alta.
  • Exposición de los testículos a altas temperaturas por usar, por ejemplo, ropa gruesa y apretada, trabajar en lugares muy calientes, etc. Los espermatozoides son muy sensibles al calor, por eso los testículos están “afuera” del cuerpo.
  • Uso de drogas, alcohol o cigarrillo.
  • Enfermedades como la diabetes.
  • Problemas hormonales o genéticos.
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Infertilidad en la mujer.

Una mujer puede ser infértil si:

  • Hay un problema hormonal.
  • Hay un problema en el tracto reproductivo.

Los factores que contribuyen o que originan esto son:

  • Los niveles de hormonas que permiten la liberación del óvulo o la implantación del óvulo fertilizado no son adecuadas.
  • Sobrepeso, un aumento de más del 30 por ciento del peso ideal puede causar problemas con la ovulación.
  • Cicatrices de cirugías anteriores, tumores o defectos desde el nacimiento, producen alteraciones del útero e impiden la implantación del óvulo fertilizado.
  • El moco cervical, que ayuda al movimiento de los espermatozoides en el útero, puede ser muy poco o de mala calidad. Generalmente es debido a cirugías (conizaciones) u otros tratamientos (crío o electrocauterio extenso).
  • Endometriosis (inflamación crónica del endometrio, la capa interior que cubre el útero)
  • Adherencias o cicatrices de cirugías, por endometriosis o por infecciones previas. En éstas últimas se encuentran las que originan las enfermedades pélvicas inflamatorias como la gonorrea y la clamidia.
  • Enfermedad de las tiroides o diabetes.
  • Uso de tabaco, marihuana o alcohol.
  • Producción de anticuerpos que atacan a los espermatozoides de la pareja.
  • Alteraciones genéticas como el síndrome de Turner (cuando la mujer tiene un solo cromosoma X en vez de dos).

¿Qué pruebas se realizan para conocer la causa?

Cuando se inicia el estudio de las causas de infertilidad probablemente el médico deba conocer aspectos sobre la relación sexual en sí, como la frecuencia, duración, posiciones, etc.

Las pruebas básicas en el hombre incluyen:

  • Un examen físico del aparato reproductor realizado por un urólogo.
  • Un análisis del semen que permite contar el número de espermatozoides, su movilidad y su estructura.
  • Un análisis de hormonas en la sangre.
  • Algunas veces se toma una pequeña muestra del tejido de los testículos (biopsia) para su estudio.

En la mujer:

  • Pruebas para saber que la ovulación ha ocurrido. Esto se logra midiendo una hormona (Hormona luteinizante o LH) mediante un examen de la orina que se practica en la casa. Además, se lleva una gráfica de la temperatura del cuerpo. Cuando la mujer ovula, la temperatura del cuerpo se eleva un grado (F). Esta gráfica debe ser llevada por lo menos por tres meses.
  • Prueba de progesterona: Se mide la progesterona (la encargada de preparar al útero para recibir el huevo fertilizado) en sangre cinco días antes del día de la menstruación.
  • Biopsia del endometrio: El endometrio es la capa que recubre al útero en su interior. Se hace en el consultorio del médico insertando un delgado tubo en el interior del útero y aspirando en contenido.
  • Prueba poscoital: Unas horas después de un coito, se toma una muestra del moco cervical y se observa el comportamiento de los espermatozoides en él, si se mueven y la habilidad que tienen para desplazarse.
  • Histerosalpingografía: Se introduce una pequeña cantidad de un líquido al útero y se toman radiografías que muestran la cavidad uterina y el paso de éste por las trompas.
  • Ecografía: Permite ver los ovarios y el útero.
  • Histeroscopia: Se coloca un instrumento parecido a un pequeño telescopio y se observa el interior del útero. Este procedimiento se puede hacer con anestesia local o general.
  • Laparoscopia: Un instrumento llamado laparoscopio es introducido por el abdomen a través de una pequeña incisión debajo del ombligo. Se inyecta gas y se observan los órganos internos. Este procedimiento es realizado en un hospital con anestesia general y es ambulatorio.
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¿Cuál es el tratamiento?

Dependerá de la causa.

En el hombre: Si se encuentra una obstrucción, ésta pudiera ser corregida con microcirugía. Si el problema es hormonal, se da el reemplazo adecuado.

En la mujer: Si el problema es de ovulación o liberación de los óvulos, se darán drogas que estimulen ello. Los efectos secundarios de estos medicamentos son los embarazos múltiples; por esto deben ser administrados bajo la supervisión médica. Algunos otros problemas pueden ser tratados mediante cirugía.

Si no se encuentra una causa aparente o el problema se origina en la cantidad o calidad del semen, se puede intentar la inseminación artificial. Esto significa colocar directamente en el útero o trompas, semen a través de unos tubos. Esto aumentará la posibilidad de que los espermatozoides alcancen un óvulo.

Cuando la calidad del semen no es suficiente, se pude recurrir al banco de semen y usar el semen de un donante. El semen de los donantes debe haber sido probado para descartar enfermedades venéreas, sida y alteraciones genéticas.

La fertilización in-vitro implica primero usar drogas que aumenten la ovulación, y luego tomar óvulos a través del laparoscopio o por medio de una aguja que llegue hasta los ovarios. Enseguida, se coloca al óvulo en un recipiente que contenga el semen, cuando un óvulo es fertilizado (un espermatozoide entró en él), se coloca de nuevo en el útero de la mujer.

Otras técnicas más sofisticadas son usadas en casos especiales.


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