Demencia: Tipos, factores de riesgo y tratamientos

La demencia es un conjunto de síntomas que tienen la característica común de afectar el funcionamiento del cerebro. Este síndrome viene acompañado de un deterioro variable del funcionamiento intelectual.

La persona que sufre de demencia tiene problemas para sobrellevar sus actividades de manera normal.

A pesar de que el rasgo que suele aparecer en todos los casos de demencia es la pérdida de la memoria en forma progresiva los médicos no consideran a este factor como síntoma suficiente para diagnosticar la enfermedad.

Según los criterios en uso en la actualidad para casos de demencia deben estar comprometidas dos o más funciones cerebrales (por ejemplo, la memoria y la percepción, o el control del habla).

Tipos de demencia

Las demencias pueden clasificarse en base a varios criterios. Uno de los más utilizados es el que clasifica a un caso de demencia como demencia cortical, subcortical, progresiva, primaria o secundaria.

En la demencia cortical hay daño cerebral a nivel de la corteza. Suele venir acompañada por problemas de memoria, conducta social, pensamiento y lenguaje.

En la demencia subcortical, que afecta a las zonas por debajo de la corteza, se producen cambios a nivel emocional y motor (también hay problemas de memoria). Las demencias progresivas tienen un inicio leve y van avanzando de forma progresiva hasta afectar casi todas las funciones cognitivas.

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Una demencia primaria es la que no aparece a raíz de otra enfermedad (es el caso del mal de Alzhéimer). Los casos de demencia secundaria, en cambio, son el producto de otra enfermedad o lesión orgánica.

Factores de riesgo en la demencia

Algunos de los factores de riesgo que incrementan las probabilidades de sufrir esta enfermedad son la edad avanzada, los antecedentes familiares, los hábitos de salud poco saludables (exceso de alcohol y cigarrillo), la aterosclerosis, el colesterol elevado, la diabetes y el deterioro cognitivo leve.

Para diagnosticar un caso de demencia es necesario efectuar pruebas físicas, análisis neurológicos y mediciones cognitivas.

En algunos casos puede ser necesario efectuar tomografías computadas o resonancias magnéticas o pruebas de sangre.

Tratamiento y prevención de la demencia

Los tratamientos para los casos de demencia pueden incluir terapias farmacológicas y distintos tipos de capacitaciones cognitivas. En la mayoría de los casos los medicamentos existentes como tratamiento para la demencia no curan la enfermedad sino que atenúan los síntomas y detienen su avance.

En algunos casos los medicamentos para tratar ciertos tipos de demencia (como el mal de Parkinson) pueden incrementar la producción de algunos neurotransmisores en particular.

Otras enfermedades, como la demencia senil y la enfermedad de Pick pueden requerir otro tipo de tratamientos enfocados en la contención psicológica del paciente y en las modificaciones de su entorno para ofrecerle una mejor calidad de vida.

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Como prevención de la demencia se recomienda procurar disminuir los niveles de colesterol en sangre, la presión arterial, e incrementar el nivel de actividad física del paciente y su ejercitación a nivel intelectual (lo que ayuda a disminuir las posibilidades de desarrollar una enfermedad que incluya cierta forma de deterioro cognitivo).


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Nota: La información proporcionada en este sitio es sólo una guía de orientación y no reemplaza a la atención médica que pueda proporcionarle un especialista de salud.

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