Cuando los niños no quieren obedecer

Tengo 29 años y tengo dos niños varones de 7 y 8 años. A mí me gusta asesorarme escuchando programas relacionados con la familia para poder guiar y corregir mejor a mis niños. Somos una familia de 4, es decir, padre, madre y ellos dos.

Especialmente el niño de 8 años me muestra una cierta rebeldía. Como que le da igual cuando le llamo la atención respecto a su comportamiento dentro de la casa y en la escuela. Desde pequeñito ha mostrado ser un niño super aplicado y él lo sabe. Pero aún sabiendo eso se pone en un plan de que en la escuela, porque simplemente no le da la gana, no sigue las instrucciones de sus maestras. No lo hace y las mismas maestras han hablado conmigo y me han dicho que es un niño muy aplicado, obtiene “A” en sus notas cuando se lo propone.

Todos los días estoy al lado de él ayudándole con sus deberes. Trato de motivarlo y lo estimulo pero también le explico que me molesta su actitud y lo castigo. La última vez me amenazó con decirle a la maestra y le dije que ella no es mi mamá.

El otro niño de 7 años, obviamente se respalda bastante en el hermanito mayor,
pero no deja de ser malcriado conmigo. Ambos mienten, especialmente cuando les dejan sus tareas.

Patty 3.

Cuando los niños no quieren obedecer

Respuesta

Sería infame y quizás mentiroso de nuestra parte decir que todos los niños mienten. Pero digamos que la cosa está muy cerca de eso. Algunos niños dicen mentiras sin necesidad, otros porque les divierte, algunos por hacerse notar y creo que, infortunadamente una gran mayoría lo hace por temor. Porque temen ser castigados, desmentidos o mal interpretados.

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Si trataras de ubicar a tus hijos dentro de una de estas categorías, haciendo la salvedad de que hay muchas más y tan sólo tomé unos cuantos ejemplos, ¿dónde crees que estarían mejor localizados? Por lo que nos dices en tu mensaje es posible que el problema no esté en ellos sino en la manera como les has tratado de corregir.

No pretendo decir que te has equivocado, sino que al final, cuando no ves más recurso les castigas y, según los expertos, cuando se quiere conseguir una respuesta positiva de un niño, se logra más fácil con cariño, con estímulo, con una voz de aliento, que con un castigo. Además ellos tienen su carácter y hay que darles su espacio.

Eso cuesta trabajo creerlo a muchos padres de familia, pero es real. Además, los castigos, que es casi imposible eliminarlos de un todo, nunca deben ser físicos. Quitarles temporalmente las cosas que les gustan como la televisión, su juguete preferido, hablar por teléfono, la computadora, la bicicleta, etc… es el mejor castigo. Además, cuando se imponen castigos, los padres no deben ser débiles. Pero, insisto, el castigo debe ser el último recurso.

Es común, sobretodo en Estados Unidos por la manera como se hacen cumplir ciertas leyes y por la misma educación que reciben los niños, que éstos amenacen a sus padres con denunciarlos ante una autoridad si se les castiga. En tales casos lo más recomendable es sentarse con ellos, dialogar, y explicarles las consecuencias que eso podría traer. Hacerles entender lo que eso significa. Explicarles que eso se hace cuando hay padres muy malos que maltratan a los niños.

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Nunca los amenaces con nada, ni trates de asustarlos. Armate de paciencia y aprende a ganarte la confianza de ellos en vez que te mientan y te escondan. Trázate un plan para ello y lógralo aunque te cueste y aunque tengas que tragarte muchas cosas que te molestan.

Ponle toda la psicología posible al trato con tus hijos, decirles, por ejemplo, que “la maestra no es mi mamá” puede sonar como reto, como ofensa hacia una persona en quien ellos confían y respetan.

Búscate unos buenos libros con literatura y psicología infantil que te ayudarán. Tu problema no es únicamente tuyo, lo enfrentan millones de padres y madres hoy en día.


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