Finanzas

La suerte no existe para ganar o ahorrar dinero

No podemos confiar sólo en la suerte

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“Te presentamos un sistema revolucionario con el que te harás rico con poco esfuerzo”. ¿Cuántas veces habremos escuchado esto? ¿Y cuántas habremos pensado que lo que nos ofrecían era en realidad una buena idea? ¿Y cuántas hemos estado a punto de dar un poco de dinero, o no tan poco, con la seguridad, o la esperanza, de que lo recuperaríamos con muchos intereses?

En la mayoría de los casos, por no decir todos, ese dinero acaba perdiéndose, junto con nuestra dignidad, nuestras esperanzas y nuestro tiempo. Lo cierto es que ganar dinero requiere esfuerzo, ambición y cabeza.

No podemos esperar a que llueva dinero del cielo, o a hacernos ricos con sistemas revolucionarios que nunca nadie en toda la historia no ha pensado antes. No podemos contar con que nos va a tocar la lotería. Y no debemos dejarnos llevar por la ilusión de los sistemas milagrosos.

Sistemas milagrosos: pirámides de dinero

La idea de las pirámides de dinero es relativamente sencilla. La esencia del sistema es el reclutamiento: cuanta más gente reclutes, más dinero ganarás. Cuando te reclutan (la única forma de entrar), debes dar o “invertir” una determinada cantidad de dinero, digamos 100 euros.

Tu misión será reclutar a dos personas, cada una de las cuales debe poner a su vez otros 100 euros. De esa manera, se te suma una comisión y subes de nivel. Tus reclutas volverán a hacer lo mismo, y cada vez que se complete un nivel, tú subirás al siguiente. Al llegar al nivel “X” (puede ser el 5º o el 25º), se te desembolsa todo el dinero ganado en cada nivel de una vez.

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Parece algo a prueba de fallos. Pero es una ilusión. De hecho, incluso aunque confíes en ello y la cosa funcione, pueden pasar meses o años antes de conseguir tu recompensa.

El problema es que el ganar o no depende de ti sólo en la primera fase. A partir de ahí dependes por completo de otros, y cada vez de más gente a medida que avanzas de nivel. Y en el momento en que falle una sola persona, todo el castillo de naipes se derrumba. Lo más probable es que la persona a la que le diste el dinero se quede con ello.

Sistemas milagrosos: ¿pueden funcionar?

Existen miles de ejemplos como el anterior. Lo cierto es que no todos los que plantean estas ofertas lo hacen de mala fe. Al contrario, suelen ser personas que están convencidas de que su sistema o su producto funcionan.

Por respeto y por precaución, debemos darles el beneficio de la duda. Pero nunca debemos dejarnos convencer con facilidad y confiar ciegamente en ninguno de estos sistemas que prometen hacernos ricos sin esfuerzo y en poco tiempo. Para empezar, si fuera así, la persona que nos intenta convencer, o por lo menos la que le convenció a ella, ya sería rica.

Lo importante es informarse bien y contrastar los datos. Si nos plantean un producto milagroso, debemos preguntarnos quién fabrica ese producto, de dónde sale, por qué se hace (¿por qué no lo utiliza la comunidad científica o médica?).

Si el sistema es innovador, qué posibles problemas puede tener, y por qué no se ha hecho hasta ahora. Como mínimo, si finalmente decidimos confiar y aprovechar la ocasión, lo haremos con mucha más seguridad y decisión. Podremos incluso convencer a los siguientes con más y mejores argumentos y tal vez convertir la ilusión en realidad.

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