Finanzas

Falsos mitos sobre ahorrar gasolina

Seguro que todos hemos escuchado por ahí trucos milagrosos para ahorrar el combustible de nuestro coche y así no gastarnos el dinero que tanto nos cuesta ganarnos.

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Muchos de estos “trucos” son, simplemente, leyendas urbanas o falsos mitos que, como todos, tienen un origen desconocido.

Nunca sabemos ni por qué ni quién es el que lo ha dicho, pero dedicamos parte de nuestra vida a somatizar ciertas actividades que incluimos en nuestra rutina diaria para gastar menos, y a la hora de montarnos en el coche los ejecutamos de manera automática sin pararnos a pensarlos un poco.

Falsos mitos del ahorro de carburante: El punto muerto, no tan muerto

Desde hace años, los motores de los coches son de inyección electrónica. Es decir, ellos mismos se encargan de regular el gasto de combustible adaptándose a las necesidades del vehículo en cada momento.

Por esto, no tiene sentido intentar ahorrar gasolina descendiendo las cuestas en punto muerto, porque el propio motor, aunque tengamos una marcha puesta, “entiende” que no es necesario un gasto excesivo.

Si se pone el punto muerto, el motor necesitará el carburante para funcionar, así que estaremos haciendo un gasto con el que no contábamos en lugar de ahorrar. Eso sin contar lo peligroso que es ya que se pierde el control del coche. Con la marcha puesta, las ruedas son las que se encargan de mover el motor cuesta abajo, así que el motor “comprenderá” que no es necesario que funcione.

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Y todo por ahorrar, supuestamente, gasolina. Algo que también pasa cuando decidimos llenar el depósito con gasolina de 98 octanos en lugar de con 95, aunque nuestro coche nos marque la segunda.

La diferencia de precio no es tan grande como para hacerlo, aunque es cierto que la de 98 octanos es una gasolina más pura. De todas maneras, es mejor llenar nuestro depósito con el tipo de gasolina que nos marca nuestro coche. Y lo mismo con el diesel premium y el normal.

Falsos mitos del ahorro de carburante: Ni por tamaño ni por pastillas

La idea general que existe sobre que los coches pequeños gastan menos que los grandes también es una de esas verdades a medias. Es cierto que los depósitos son de mayor o menos tamaño dependiendo del coche, pero que el posible ahorro por un lado nos condicione en nuestra circunstancia que tendría que ser secundaria, si no terciaria.

Lo que sí que realmente nos ayuda a que el coche gaste menos será nuestra forma de conducir; la conducción responsable y sin excesos es la que sirve para ahorrar combustible porque ¿de qué sirve tener un coche pequeño si nuestra conducción se basa en acelerones y en llevar el cuentaquilómetros hasta el máximo? Pues de nada, porque esa es una de las principales causas del gasto de gasolina o gasoil.

Y la idea de esas pastillas y aditivos que se echan en el combustible para reducir el gasto, más de lo mismo.

De hecho, pueden conllevar un riesgo de que el motor sufra obstrucciones o de que los filtros terminen por estropearse. Hemos pasado de intentar ahorrar combustible a tener que gastarnos el dinero en una costosa reparación…

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